HOSPITAL HILARIÓN ROMERO GIL
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Ameca, Jalisco.- En cuanto al antigüo Hospital Hilarión Romero Gil, hoy Centro Cultural del mismo nombre, no se tienen muchos antecedentes.
Este inmueble fue donado al municipio, bajo testamento, por el ilustre benefactor Lic. Don Hilarión Romero Gil por el año de 1899 un poco antes de morir.
De acuerdo a algunos datos históricos, se sabe que este edificio fue construido con la finalidad de funcionar como nosocomio para los amequenses de escasos recursos económicos. Sin embargo, esta finalidad humanitaria nunca fue cumplida debido a que siempre estuvo ocupado primero como cuartel militar y después como tienda popular SEDENA y algunos otros usos ajenos a la función para el que fue construido.

Actualmente, esta hermosa joya arquitectónica cumple la función de Centro Cultural Regional Hilarión Romero Gil y en varias de sus salas usted podrá encontrar el tan anhelado Museo Regional de Ameca, el cual fue trasladado de la Casa de la Cultura hasta este sitio ligando así su historia a la del profesor Filemón Gutiérrez Ramírez y a dicho nuevo museo.
Fue el día 22 de diciembre del 2010 cuando después de muchos años transcurridos se le hace justicia al museo de Ameca al ser trasladado al Centro Cultural Hilarión Romero Gil.
Varias cosas se combinaron en este acontecimiento, entre ellas, un buen programa llevado a cabo por parte de la Secretaria de Cultura en el Estado de Jalisco para el desarrollo de la cultura en los municipios y correspondió a la administración 2007-2009, encabezada por el Dr. Gilberto Arévalo Ahumada, hacer la apertura de este nuevo recinto cultural ubicado, ahora si, en un digno lugar.
Al museo de Ameca, desde un principio, se le dio el nombre de su fundador profesor Filemón Gutiérrez Ramírez quien siempre mostró un gran cariño por esta ciudad y mucho se preocupó por conservar su historia para las futuras generaciones.
Antecedentes
Sobre los antecedentes del actual museo, transcurría el año de 1953 y Filemón, con sólo 17 años de edad, fungía como director de la primaria federal “Carrillo Puerto” en el poblado de Buenavista en el municipio de San Martín de Hidalgo. Con la finalidad de apoyar sus clases de historia con material didáctico, surge la inquietud en este maestro de formar un museo arqueológico.
Dos pequeños ídolos de barro que le fueron regalados por parte de un ex alumno marcaron el inicio de una vasta colección que el profesor Filemón logró reunir en su museo que posteriormente fundara en la actual Casa de la Cultura. Estas dos figurillas, hombre y mujer de color blanco pintados con líneas rojas, se trataba de uno de los numerosos dioses domésticos a quienes veneraban los indígenas.
La siguiente pieza arqueológica adquirida, fue también una escultura hecha en cerámica antropomorfa y monocroma representando a un dios del vasto panteón mexica o azteca llamado “Xochilpilli”.
Con la adquisición de estas pocas piezas y sus clases escolares que con ellas derivó, el profesor Filemón, logró motivar a sus alumnos del 5º y 6º año para que se dieran a la tarea de buscar piezas arqueológicas en los barbechos y terrenos de sembradío obteniendo buenos resultados ya que logró juntar una gran cantidad de puntas de flecha de obsidiana, hachas de piedra y fragmentos de molcajetes de barro muy rudimentarios; quizá de grupos autóctonos culturalmente mucho más atrasados que los cazcanes y los purépechas, últimas tribus que poblaron el Valle de Ameca.
Pero, el lote de piezas arqueológicas más valiosas adquiridas por el profesor, fueron las encontradas por unos campesinos en una tumba situada en los terrenos de Pacana municipalidad de Tala, Jalisco, y donadas a este gran coleccionista. Se trata de un pequeño mazo hecho de jadeíta en color verde y otros fabricados en roca muy dura, además de ocho punzones de obsidiana y un caracol de guerra.
El museo está enriquecido por vestigios de la tribus que poblaron el valle: de los cazcanes, ídolos, ollas, cantaritos, trípodes, molcajetes, malacates y sellos hechos de barro cocido; de piedra, tenemos metates del los llamados “huilis”, molcajetes, hachas de guerra y para el trabajo. Así como argollas hechas de fina piedra artísticamente labradas.
En lo que respecta a los purépechas, entre otras cosas, nos dejaron bellas piezas como un par de cantaritos de barro muy bien decorados, así como ídolos pequeños y aplanados bicromados en colores rojo y blanco lo que corrobora su gran habilidad e imaginación como alfareros.
En piedra, este museo posee mazos de forma zoomorfa, hachas de guerra, puntas de flecha y lanzas de obsidiana, collares de concha, hueso, jade y obsidiana; también hay molcajetes, pebeteros, silbatos y hasta un caracol de barro en el cual se pueden emitir sonidos como los que se producen en los caracoles de guerra.
De origen chimalhuacano hay un cuchillo de pedernal de un acabado perfecto, aunque sin pulir pero muy bien conservado.
Complementan el museo otros objetos encontrados en diferentes partes de la república como Nayarit, Colima, Michoacán, Oaxaca, Chiapas y Veracruz.
Aunque hoy el museo goza de amplios espacios con bien diseñadas e iluminadas vitrinas donde se muestra gran parte de la historia amequense, es importante señalar que aún falta mucho por hacer ya que este recinto cultural apenas engloba una tercera parte de su gran arsenal histórico por lo que las autoridades actuales y futuras tendrán que ocuparse de implementar con más salas el Museo Regional de Ameca Profr. Filemón Gutiérrez Ramírez.
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